Hay lugares que sorprenden antes incluso de saber su historia.
En Maastricht entramos en una antigua iglesia y encontramos algo inesperado: una librería.
Libros, enormes bóvedas, candelabros y, entre todo aquello, un lugar donde sentarse a tomar un buen café.
En este viaje: Maastricht · libros · historia · café
Una iglesia convertida en librería.
La Boekhandel Dominicanen ocupa una antigua iglesia dominicana del siglo XIII, en pleno centro de Maastricht.
El edificio tuvo diferentes usos después de dejar atrás su función religiosa hasta que, en 2006, comenzó una nueva etapa convertido en librería.
Pero lo fascinante no es solamente su historia.
Es entrar.
Levantas la mirada y descubres las enormes bóvedas sobre tu cabeza. Después aparecen las estanterías llenas de libros y una estructura de varios niveles que permite recorrer la antigua iglesia desde diferentes alturas.
Subimos.
Caminamos entre libros.
Y volvimos a mirar hacia arriba.
Porque aquí es difícil no hacerlo.

Libros bajo las bóvedas.
Recorrer la librería es parte de la experiencia.
Desde los niveles superiores se aprecia mucho mejor la dimensión de la iglesia y ese curioso encuentro entre una arquitectura con siglos de historia y una librería moderna.
Hay rincones que invitan a detenerse.
Un libro llama la atención.
Después otro.
Y durante un rato uno se olvida de que está haciendo turismo por Maastricht.
Simplemente disfruta del lugar.
Un café en el antiguo coro.
Y entonces llegó nuestra parte favorita.
En el antiguo coro de la iglesia se encuentra Coffeelovers, una cafetería donde puedes sentarte después de recorrer la librería.
Pedimos nuestro café.
Libros alrededor.
Candelabros sobre nuestras cabezas.
Y esa particular sensación que producen algunos edificios antiguos.
Hay algo de mística en el ambiente.
Quizás por eso el café también parece saber diferente.
Nuestra recomendación.
Si visitas Maastricht, entra sin prisas.
Recorre las estanterías, sube a los niveles superiores y contempla la iglesia desde otra perspectiva.
Después busca una mesa y pide un café.
No hace falta mucho más.
Un café y seguimos.
Salimos nuevamente a las calles de Maastricht.
Habíamos entrado en una iglesia, recorrido una librería y terminado tomando café bajo sus antiguas bóvedas.
Tres experiencias en un mismo lugar.
Y uno de esos rincones que hacen que un viaje sea un poco más especial.
Prepara el café. Seguimos. ☕📚

